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 Búhos de Cristal

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Blessure Saignant Souffrí
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Dom Abr 05, 2009 2:23 pm

¡Nooo! ¡Porras! Es que te escribí el comentario y yo toda ilusionada me meto en la historia a ver cómo seguía, pero me he encontrado con que no estaba mi comentario, se ve que no le dí a Enviar X.X'''
Bueno, la vida sigue, ¿no? (:

Citación :
Su caligrafía era bastante común, redondeada y grande.
Smile
Citación :
Entonces levantó la vista, y descubrió que se había dejado su mochila atrás.
Aiss, qué despistado [:

Creo que la profesora cubrió a René, no sé, pienso que le buscaban a él(¿Por qué? Ni idea; ¿Qué tiene René que quieran ellos? Sin ideas, no se me ocurre nada, a no ser que sea eso que dijo Nayeli al principio que tenía que recordar).

Citación :
No sabes lo difícil que es la respuesta a esa pregunta.
¿Le pasó algo y se metió en una mafia o...? scratch A lo mejor tuvo una infancia difícil o... ¿O.O?

Cuelga cuando puedas, y que pases unas buenas vacaciones ^^ drunken
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Lun Abr 06, 2009 3:35 am

Jajaja, no te preocupes, si lo entiendo... Bueno, Hugo más que una infancia difícil tuvo una "juventud" difícil xDD

Sigo con el capítulo ocho.

- - -

8

El edificio donde vivía René era una construcción moderna, de pared blanca y cristal. Luminosa. No era nada llamativo, ni destacaba entre los demás edificios, pero era agradable. El apartamento de sus padres de acogida estaba en el noveno piso. René subió al ascensor anticuado con prisas, a esas horas los Chevalier le estarían esperando para almorzar. Cuando fue a pulsarlo, descubrió que el botón número nueve ya estaba iluminado. Aunque le pareció extraño en un principio; el ascensor estaba vacío. Algún niño habría estado toqueteándolos anteriormente.
Las puertas se cerraron, y él miró la pared de espejo que tenía el ascensor. Se vio a sí mismo allí, con el pelo desordenado, su talante desgarbado y larguirucho, su mirada desvaída por la confusión, el desconcierto… Ah, y sin mochila. Se había dado cuenta de que le faltaba cuando estaba a medio camino, hasta reflexionó seriamente la idea de regresar a buscarla; mas su cobardía se impuso y continuó su marcha. Se sabía su cara de memoria, pero había algo desconcertante en la imagen que le devolvía el espejo.
Su rostro no era el único que se veía.

Lo primero que percibió fueron dos grandes ojos azules. Luego, una sonrisa rota y triste en unos labios cárdenos, como si hubiera estado expuesta a una tormenta de nieve. Luego, las facciones de Li se dibujaban a su espalda.
Habría sido normal tener miedo, pero un profundo abatimiento fue lo que ahogó los sentidos de René. Una inexplicable sensación de añoranza le recorría al ver aquella pálida imagen junto a él. No se movió. Temía que, si lo hacía, si miraba, la niña se desvanecería en el aire. Volvería a perderse entre sus recuerdos. No sabía quién era aquella niña. ¿Lilith? ¿Nayeli? ¿Era alguna de esas opciones posible?

Entonces sonó el timbre del ascensor, ese que advierte de que has llegado a donde pretendías ir, aunque él en ese momento había cambiado de idea y no quería ir a ninguna parte. Involuntariamente, se giró. Li ya no estaba.
—Adiós.
Esa palabra revoloteó por sus oídos segundos después de haberse extinguido. Ya no era una palabra con voz, sino una palabra vacía. Como una simple combinación de letras sin significado alguno. Una hojarasca de caracteres sin sonido ni valor, puestas como estaban por capricho de un niño pequeño.
¿Se estaba volviendo loco? ¿De verdad había visto a aquella niña allí? ¿No sería una mala pasada que le había gastado su imaginación?
La niña se había perdido. Ella y su sonrisa de tijeras se despintaron en el aire.
Sonrisa de tijeras. ¿De dónde he sacado esa expresión? Se preguntó mientras las puertas del ascensor se cerraban tras de sí, tragándose el recuerdo de una niña y su secreto.
El próximo que se subiera al viejo ascensor no se imaginaría ni por un instante lo que había dentro.

Rose y Dóminique le esperaban en la cocina. Él daba vueltas a una cuchara en un caldero, y ella estaba ocupada leyendo la correspondencia. Ambos parecían pendientes de lo que estaban haciendo, pero René supo en seguida que sus mentes estaban en otra cosa. Aun así, no sabía qué podía ser.
—Hola, René —le saludó Rose, levantando la vista de un sobre que tenía toda la pinta de contener una factura. Su padre de acogida también le saludó con la mano y una sonrisa titubeante.
—Hola —respondió René.
Se quedó parado en la puerta de la cocina, pensando si se darían cuenta de que le faltaba la mochila y qué excusa daría si le preguntaban; pero no lo hicieron. La mujer le indicó que se sentara en la silla al otro lado de la mesa.
—¿Qué tal te ha ido el día?
—Bien... Normal —se corrigió, pues no estaba seguro de si había ido bien o mal.
Y lo de normal, por supuesto, era un decir.
—Me alegro. Oye, René… Sobre la carta…
Dóminique también prestó atención a la conversación, olvidando el caldero y lo que había dentro.
—No la llegué a escribir. No sé qué decirle.
Su madre de acogida le miró con cautela.
—Bueno, a lo mejor deberías ir en persona. Puede que lo que tu madre tenga que contarte sea importante.
—O puede que intente convencerme de que es inocente, de que todo es una conspiración, de que no fue culpa suya… —la misma palabrería de siempre.
Rose frunció el ceño, preparándose para decir algo muy difícil. Escogiendo con prudencia cada palabra, implorando al cielo que fueran las correctas. ¿Cuándo dejaría todo aquel miedo atrás?
—Yo… no conozco a tu madre, pero a veces, las cosas no son lo que parecen. Quiero que sepas que no intento convencerte de nada, pero escuchar lo que tenga que decirte puede hacerte bien. Tú eres quien decide qué creer y qué no, y si quieres ir o no. Pero piénsatelo. ¿Estás seguro de que no quieres saber nada de ella?

Ya lo había pensado. Si seguía negándose a ir, podría traerles problemas. Y en el fondo quería escuchar una explicación, pero no era tan infantil como para creer que su madre tenía una excusa genial que la librara del despiadado asesinato… aunque, a pesar de todo, era lo que más deseaba. Deseaba con todas sus fuerzas que no hubiera sucedido así, que sus padres no fueran unos monstruos, pero era consciente de que eso era exactamente lo que eran, y nada podía cambiar esa situación. De modo que había tratado de renegar de su vínculo a sí mismo.
Había enterrado sus lazos, resquebrajándolos, deshilachándolos, y había conseguido odiarles. Odiar era muy diferente a no sentir nada. Odiar no es lo mismo a no tener lazos, porque el propio odio es uno muy fuerte. No podía decir que no sentía nada por aquellos monstruos, porque los detestaba tanto que dolía pensar en ellos.

Pero, a pesar de todo lo que les odiaba, seguía necesitando una milagrosa explicación. Eso, al menos, se lo debían.
No tuvo la oportunidad de decir nada más, porque en ese momento un plato de sopa, cuyos gordos fideos flotaban despreocupados —como si la cosa no fuera con ellos—, aterrizó ante él en la mesa, de la mano de Dóminique. René le miró perplejo, había vuelto a olvidarse de lo que le rodeaba. Le pasaba muy a menudo.
—Es hora de comer —anunció con una débil sonrisa.
Al otro lado de la ventana, llovía de nuevo. Si Nayeli hubiese salido a la calle en ese momento, se habría empapado, ya que el paraguas rojo seguía colgado del picaporte de la puerta de la cocina. Casi como si estuviera esperando su momento…
Pero, ¿qué importaba entonces un paraguas rojo?
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Jue Jul 02, 2009 2:41 pm

(: Se me había olvidado tu forma de escribir después de tanto tiempo (menos lo que leo en tu blog), me ha gustado, creo que incluso más que los otros trozos, sobre todo cuando René ha pensado en sus padres de esa forma. En realidad no sé cómo ayudarte a mejorar, no sé qué fallos decirte que tienes, en realidad para mí está bien así, me gusta de esta forma; aunque me gustaría ayudarte de alguna manera... X.X
Sigo teniendo curiosidad sobre los padres de René, y sobre la chica del espejo. Sonrisa de tijera, ^^. Mmm y la madre de René, la de acogida, me agrada mucho, es muy maja.
Bueno, ahora que lo pienso... llevamos casi un año con la historia.
Pooor cierto, ¿qué tal salió lo de Noah? Bien, ¿no? Ya me han dicho que te emocionaste, creo *¬* (: :]
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Jue Jul 09, 2009 12:19 am

Para resolver tus dudas sobre los padres de René no queda demasiado... aunque sí un poco. Y sobre el de la niña del espejo... depende de a qué altura empieza a entreverse. Yo ya lo sabía desde el principio, así que no sé desde dónde se empiezan a notar las cosas. Espero que no muy pronto...

Sonrisa de tijera es una de las expresiones que más me gustan de todo el libro. Cuando veo a alguien con una sonrisa... triste, o ácida, siempre pienso: mira, otra sonrisa de tijeras... Es curioso, pero escribir me llena de una manera que termino usando yo misma las expresiones de mis personajes, y a veces me descubro preguntándome qué pensaría uno de ellos sobre un tema particular... Soy una lunática, lo sé.

Sí... casi un año. Qué extraño se me hace. Ah, y sobre lo de Noah... sí, me emocioné, pero sólo un poco, ¿eh? Mis amigos están mal de la cabeza, pero en el fondo les agradezco mucho que estén tan locos. Fue genial.

Bueno, sigo con esto...

- - -

—Me temo que vamos a tener que hacerte más pruebas, Nayeli. No hemos sacado nada en claro de las que te hemos hecho… Es como si estuvieras sana.
La niña de ojos azules no dijo ni una palabra. Le miraba fijamente, con los ojos entornados y sentada sobre la silla como si fuera una figura de cera. No había pronunciado una sola palabra desde que había entrado en la sala. El doctor Dupont no terminaba de acostumbrarse a ella, actuaba como si ya supiera lo que le pasaba y creyera que ir al médico era una completa pérdida de tiempo.
Al principio, llegó a pensar que se comportaba así porque en realidad había fingido lo de encontrarse débil, pero desechó muy pronto esa ocurrencia. Estaba claro que a ella no le hacía ninguna gracia encontrarse así, y que incluso parecía culparse de todo. Eso lo había observado en los meses que llevaba siendo su médico.
La madre de la muchacha se removió, como un antílope inquieto.
—¿No han averiguado nada de nada? ¿Para qué sirven esas pruebas exactamente? —espetó, nerviosa. Nayeli le dirigió una mirada críptica que la mujer ignoró.
—Señora, yo no… No puedo decirle por qué las pruebas no son concluyentes. Realmente, todo parece normal, y las he repetido varias veces. Tal vez sea necesario platearse otra clase de posibilidades y pruebas.
La voz de Julie fue disminuyendo, hasta llegar a un susurro quedo e inerte.

—Más pruebas…
—¿Qué clase de pruebas? —intervino Nino en ese momento, sentado junto a su mujer.
—Ninguna.
Los tres adultos presentes se quedaron mirando a Nayeli, perplejos. Bueno, realmente, sólo uno de ellos lo estaba, los otros dos se lo habían esperado. Nayeli no había gritado, pero su voz, tan inocente que rayaba lo infantil, había adquirido un tono solemne que no toleraba discrepancias. El doctor, en realidad, no era consciente del verdadero sentido de aquella opinión. Nayeli no estaba enojada. Sencillamente, se negaba a que le hicieran más pruebas inútiles.
Necesitaba ese tiempo que perdían a su costa desesperadamente.

Al caer la noche, la lluvia persistía, tozuda, como un manto sobre París. Nayeli no estaba en la calle, sino en su habitación abuhardillada; de modo que no necesitó el paraguas. Por la ventana de semicírculo entraba la luz amarillenta derramada por una farola de la calle, y esa luz era la única que iluminaba el dormitorio del ático. La luminosidad que no se topaba con la muchacha, sentada en la cama deshecha y con la espalda apoyada en el cristal, se deslizaba sobre el edredón; describiendo las siluetas de varias libretas y libros tirados sobre la cama; y caía hasta el suelo. La habitación de Nayeli nunca estaba ordenada, ni siquiera cuando apenas se veía.
El olor característico del entarimado de madera envolvía etéreamente la habitación. Del techo pendía un móvil de viento, y de él, a su vez, un prisma de cristal. En la esquina había un armario cuyas tablas delineaban unas curiosas vetas color vino, en la otra pared una mesa saturada de diversos objetos desordenados que no se distinguían bien en la penumbra, y junto a ella una silla que no se veía ni con la luz encendida; puesto que estaba sepultaba bajo una montaña de ropa. En el suelo había zapatos dispersos, y un mapamundi enorme abierto junto a la cama. De la cabecera de ésta colgaban una bufanda azul marino y el abrigo que se había puesto el día anterior, y, reclinado sobre la pared, un cuadernillo de dibujo. La organización y el orden no eran las mejores cualidades de la niña de ojos azules.
De pronto, una sombra tocó a la puerta. Toc, toc.

—Entra.
Su padre penetró en la estancia con una expresión cansada en su rostro nacarado. No habló hasta que hubo llegado a la cama, hecho un hueco entre el desorden de libros y enciclopedias; y sentado junto a su hija.
Nayeli esperó. Su padre era una persona pausada y flemática, al igual que ella. Ambos tenían una gran paciencia a la hora de esperar el momento adecuado de hablar. Además, a menudo sólo decían la mitad de lo que pensaban, y tenían que recurrir a torpes explicaciones para que otros no se perdieran. Sin darse cuenta, esperaban que los demás adivinasen sus pensamientos como si los hubieran expresado con palabras.
Sus temperamentos eran muy similares.

—¿Qué estás haciendo? —preguntó con delicadeza Nino.
—Busco —respondió simplemente.
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Vie Jul 10, 2009 3:32 pm

Citación :
—Ninguna.
Ya me la imagino, tranquila a más no poder y diciendo que no. Pobre médico, le tuvo que descolocar.
Entonces ella y su padre son más o menos parecidos...
Cuando has escrito lo de la lluvia he recordado el paraguas que aún tiene René en su casa y que es de Nayeli.
Por cierto, ¿es una enfermedad relaccionada con los Búhos? Hmm...
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Sáb Jul 11, 2009 4:12 am

Es que Nayeli descoloca, Bless. xDD Y, por cierto, has acertado, lo que tiene es a causa de los Búhos de cristal.

Bueno, sigo un poco...

- - -

La chica estaba segura de que su padre ya sabía lo que hacía, y sólo trataba de comenzar una conversación. Se estremeció: debía ser importante, porque él no solía andarse con rodeos. Sin embargo, no se esperaba lo que iba a decirle.
—Nayeli, creo que desde que te conocí, andas buscando algo. Y eras tan sólo una recién nacida por entonces, tienes mucho mérito —con ello, pretendía ser gracioso… Aunque también había una verdad pequeña, e imperceptible en su afirmación. Nayeli siempre había estado buscando. Era una buscadora.
—Víctor averiguó más o menos dónde están —explicó ella, por enésima vez. Sentía que repetir esas palabras era más una necesidad suya que de los demás— Conseguiré encontrar el punto exacto con las referencias de sus cuadernos y la información necesaria…
Nino cogió el libro que su hija tenía en las manos y la apretó contra él. Era una enciclopedia que recogía información sobre religiones y tradiciones de los poblados antiguos sudafricanos. Como ese había cinco o seis más en esa misma habitación, por no contar los que estaban en el estudio.
—¿Y qué harás cuando encuentres lo que buscas?
No dudaba que lo lograra. Estaba convencido de que lo haría. Llevaba ensimismada en sus cavilaciones y sus datos geográficos desde que Víctor había regresado a París.
Nayeli no respondió. Ambos eran conscientes de que no lo sabía.

—Tienes que descansar y recuperarte antes de nada. Tienes que ponerte bien.
Y también eran conscientes de lo que esas inofensivas palabras implicaban.
—Venga, duerme —añadió, revolviendo el pelo de su hija, que de pronto se sintió como cuando era una niña pequeña y su padre le regañaba, de esa forma débil y sutil.
Nayeli suspiró y, después de trasladar lo que había sobre su cama al suelo, se metió bajo el edredón.
Su padre ya se iba cuando ella murmuró.
—Soy un monstruo.

Nino se dio la vuelta. Su hija había vuelto a pronunciar aquellas palabras, siete años después. De pronto, le pareció ver que la figura que estaba en la cama era la de aquella niña de ocho años que acababa de perder a su compañero de juegos, en lugar de la joven en la que se había convertido. Con los mismos grandes ojos azules de entonces.
Las mismas palabras. Y la misma contestación.
—No eres un monstruo. No hay nadie que esté más lejos de serlo que tú.
Pero, si eso era cierto… ¿por qué se lo seguía pareciendo?

Cuando Nayeli despertó, escuchó el hipnotizante sonido de las gotas contra la ventana. Aún llovía. O tal vez había dejado de llover durante la noche y había vuelto a empezar. En cualquier caso, llovía, y ella ya sabía que no podría salir de casa, aunque la razón no era la lluvia.
Porque cuando despertó, no podía abrir los ojos.
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Jue Jul 16, 2009 11:21 am

Mmm sigo sin tener una idea de los Búhos, no sé cómo imaginarlos... ¿Por qué ella está así por su culpa?
Citación :
—Soy un monstruo.
¿Y eso? ¿Por qué lo dijo?
Citación :

Porque cuando despertó, no podía abrir los ojos.
Vale, me he O_o, no sé si es por la enfermedad o... ¿y si la han secuestrado? scratch
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Miér Jul 22, 2009 11:42 pm

O.o acabo de darme cuenta de que estamos acercándonos a la parte donde se empieza a desvelar la verdad. Se me hace extraño.

La frase de: "Porque cuando despertó, no podía abrir los ojos.", es una de mis favoritas, no sé por qué. Bueno, sigo.

- - -

—Oye, Li, ¿tú vives aquí?
Li vaciló un momento. Ese día, también llevaba aquel vestido blanco. Parecía que no cambiaba nunca. Porque los recuerdos nunca cambian, ¿no?
—No.
—¿Estás de vacaciones?
Ella esbozó una terrible sonrisa. Terrible y hermosa, al mismo tiempo, y su mirada huyó al mar.
—No. Estoy buscando algo.
—¿Con tus padres? —volvió a preguntar la irrefrenable curiosidad de René— ¿Ellos también están aquí?
Li le miró como si hubiera dicho una locura.
—¿Mis padres? —se echó a reír.
—¿Es que no tienes padres? —era una pregunta que jamás había hecho antes, y le pareció una pregunta muy grande para un niño tan pequeño. Era la primera vez que se reconocía que aún era un niño pequeño a sí mismo, y enterró ese momento en su interior.
—Bueno… sólo tengo padre. O algo así.
—¿Y que le pasó a tu madre?
—No tengo —dijo ella sencillamente, como si se tratase de algo obvio.
—Pero… —protestó René.
—Que no tengo —le interrumpió Li—. Eso es todo.

Qué triste debía de ser aquello. ¿Por qué no parecía triste? ¿Qué significaba eso de que no tenía?
—Entonces, ¿estás aquí con tu padre, buscando lo que dices que estás buscando? ¿Y qué estás buscando?
—Estoy buscándole a él. A mi… “padre”.
Una decisión surgió entres las preguntas. Y, como René es René, la anunció en cuanto se le pasó por la cabeza, sin tener ni idea de lo que implicaba.
Sólo porque era René. O porque tenía ocho años. Pero esa no es una razón de peso. Al fin y al cabo, a los quince tomó una similar.

—¡Yo te voy a ayudar a encontrarlo! —exclamó— Y seré un héroe.
Li sonrió. Sonrió de verdad, y se veía como un ser ilusorio allí, con su vestido blanco de lino, descalza sobre la arena mojada y aquella sonrisa pequeñita, pero sonrisa.
—¿Cómo es tu padre?
—Mi “padre” —pronunciaba esa palabra como si fuera un chiste privado— es muy, muy joven. Y se parece a ti.
René trató de imaginarse a un hombre que se pareciera a él, o a él mismo con varios años más.
Pero se pasaba mucho con la cantidad de años.
—¿Y por qué lo estás buscando aquí, Li?
—¿Qué? —sus ojos azules, perplejos, parpadearon. Luego, una carcajada explotó en su garganta— Porque sólo puede estar aquí. Igual que yo...
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Dom Jul 26, 2009 1:26 pm

Es un poco confuso, pero me alegra eso de que nos estemos acercando a la verdad, como dijiste.
Vale, te digo lo primero que se me ha ocurrido al leer esto:
A) Li necesita ayuda de René y por eso apareció en el espejo del ascensor, aunque él no termine de recordarla. Aquí es donde Nayeli le explica algo de Lilith... Y su relación con los Búhos de Cristal (me he empeñado en que tengan una relación, tienen que tenerla, si no, no se me ocurre nada...)
B) Li es un poco mala y quiere que René la ayude, tal y como dijo a sus ocho años.
C) Li le explica lo que le prometió, creyendo que se acordaba, después, ella le pregunta que si querría echarle una mano y él dice lo mismo que varios años atrás...
Vale, sé que son malas teorías y casi idénticas... ¡Pero no doy a más! ToT

Y... sobre el resto del trozo, la verdad es que no se me ocurre nada... Hmm scratch
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Vie Ago 21, 2009 1:26 am

Sigo, después de un montón de tiempo...

. . .

Él detiene su relato y me mira de nuevo. Sus ojos verdes parecen pintados de gris, como si la historia le comiera por dentro. Tiene esa mirada a veces, sin motivo aparente. ¿Es por añoranza? ¿O tal vez sólo por tristeza?

Se aclara la voz. Parece veinte años mayor de lo que es, como si le hubieran salido canas pero sin el blanco en el pelo. No sé. Pero quiero saber.

-Li fue muy importante para mí. Cuando tienes ocho años y ningún amigo, las personas que se acercan a ti te llegan muy adentro. Para mí, aquel verano en el que conocí a Li cambió algo. No, no cambió el mundo, ni siquiera cambió mi vida. Pero cambió algo, de eso estoy seguro. Li nunca fue una niña, eso lo descubrimos más tarde. Tú y yo, ¿recuerdas? -me interroga, con una sonrisa triste en los labios, como anhelando que le responda. Pero ahora sólo hay silencio en mis labios. Si es que alguna vez hubieron palabras-. Me pregunto si recuerdas todo esto que te estoy contando. Seguro que sí, tú nunca olvidas nada. Bueno, o casi. Porque te olvidaste de mí, o eso es lo que decías. Aquel día decidí encontrar al padre de Li por que... ¿yo qué sé? Porque era muy importante para mí aquella niña que nunca fue niña. No me imaginaba que su padre no era realmente su padre. Tan sólo la persona que deseó que existiera. Pero nunca tuve oportunidad de explicarle a Li que un padre no es la persona que desea que existas. No en mi caso, al menos.
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Lun Oct 05, 2009 10:16 pm

TOT Creo que me he vuelto a liar U__U, espero que según siga me aclare O_o
Uiis... tengo curiosidad por saber qué tal está Nayeli, aún recuerdo eso de que no podía abrir los ojos (una frase muy chula, la verdadera), no sé, y... buf, muchas dudas =]
Bueno, este trozo creo que lo narra René de mayor o algo así, no sé, quizá se lo esté contando a Nayeli (una Nayeli enferma o algo parecido), pero no sé, es lo único que se me ocurre...
En fin, actualiza cuando puedas ^^
Pooor cierto, ¿qué tal va el final de Búhos? Recuerdo que dijiste que nunca ibas a terminar la historia xD
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Miér Oct 07, 2009 10:25 pm

El final de Búhos... va xD. No puedo decir mucho más, porque ni yo misma lo sé.

- - -

Eso, por alguna razón, hace que me apetezca sonreír. Aunque sé que mis labios no se moverán. Quiero sonreír, y eso es lo más cerca que puedo estar de hacerlo.
Mi mundo es muy pequeño, y me doy cuenta. Las únicas personas que conozco son este muchacho, la desdichada mujer de pelo castaño y rostro lánguido que me hace visitas, pero no habla, el hombre de tristes ojos azules que la acompaña y el otro pelirrojo que se aparece de vez en cuando, con su traje azul marino y sus gafas equilibristas. Oh, y las enfermeras, aunque actúan como si yo no existiese, y sólo fuera una mancha en ese mundo blanco.
Pero, y si… ¿Y si, en realidad, no fuera mucho más que eso?

Casi se me olvida. También está el niño que se refleja en la ventana cuando estoy sola. Ese niño me entristece. Se parece al Cuentacuentos. Me sonríe, y adivino una disculpa en esa sonrisa. No es una sonrisa vacía que se ofrece para dar credibilidad a una justificación poco sincera. Es la sonrisa del que se sabe culpable del sufrimiento de un ser querido, la sonrisa amarga que desvela los intrincados hilos de tristeza que componen el telar de una complicada telaraña. ¿Cómo puede un niño de ocho años tener esa devastadora sonrisa?

Sonrisa de tijeras.

Alguien le había dado ese nombre. Alguien, hace muchos años, me habló de algo así. ¿Fue el niño? ¿Fui yo? Recuerdo la voz suave con la que bromeó al respecto, y cómo la brisa que olía a olas le revolvía el pelo. ¡Es como sonríen los piratas!, reía, aunque sus ojos eran serios. ¿Se trata esto, entonces, de mi primer recuerdo? Un recuerdo mío, de nadie más. Mío, mío, mío. No me lo ha proporcionado mi Cuentacuentos particular, sino que ha salido a flote por sí solo, desenterrándose de algún recóndito rincón de mi memoria; aquella que creía totalmente perdida. Sonreiría si fuera capaz de encontrar mis labios.

Tal vez un día los encuentre, del mismo modo en que acabo de descubrir mi primer recuerdo.
Ojalá sea pronto. Aunque no note la diferencia.


* * *

9

Suzanne volvía a estar allí, mirando a la puerta del instituto con terror. Como una figura de vidrio, o un espejismo que se deshiciera con sólo mirarlo directamente. El chico de ojos verdes no lo comprendía. Miraba por la ventana.
Y te juro que no, no lo comprendía. Cuando el timbre sonó, desapareció como un fantasma y de manera inmediata reapareció junto a la chica traslúcida.
—No sé si son cosas mías, pero esto creo haberlo vivido —dejó caer, como por casualidad. Ella arrancó los ojos del funesto edificio y le miró. Enfadada, triste. Al fin y al cabo, era Suzanne.
—René... —musitó.
—Vaya, me alegra que me reconozcas, ya empezaba a temer que tuvieras Alzheimer.
—¿Sabes? Es raro —comentó, ignorándole por completo—. No puedo entrar. Odio este lugar.
—¿Por qué, Suzanne? —le interrogó. Ella hablaba con mucha suavidad, como no era propio de su persona. Empezaron a caminar lejos de la puerta.
—Porque es todo pura mentira. No has venido por casualidad a este instituto. Ni tampoco ella... Ni siquiera yo.
—¿A quién te refieres con ella?
Suzanne sonrió, como sonríen los que se sienten fracasados, y miró de nuevo al edificio.
—Nunca me había molestado en reparar en su presencia. No es mala persona, ¿verdad? Tampoco está loca. Pero Nayeli tiene algo que Hugo quiere. Tiene algo que todos queremos...
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Miér Oct 14, 2009 5:32 pm

¡¡Hoola!!
Mira, he encontrado esto, no es muy importante, pero bueno, te digo mi opinión y eso, tú puedes hacer lo que quieras, claro está ^0^
Citación :
Eso, por alguna razón, hace que me apetezca sonreír. Aunque sé que mis labios no se moverán. Quiero sonreír, y eso es lo más cerca que puedo estar de hacerlo.
Es que repites "sorneír", está bien así, pero a lo mejor si lo sustituyes o algo, hmmm... pero como tú veas ^^.

Citación :
Casi se me olvida. También está el niño que se refleja en la ventana cuando estoy sola. Ese niño me entristece. Se parece al Cuentacuentos. Me sonríe, y adivino una disculpa en esa sonrisa. No es una sonrisa vacía que se ofrece para dar credibilidad a una justificación poco sincera. Es la sonrisa del que se sabe culpable del sufrimiento de un ser querido, la sonrisa amarga que desvela los intrincados hilos de tristeza que componen el telar de una complicada telaraña. ¿Cómo puede un niño de ocho años tener esa devastadora sonrisa?
Sonrisa de tijeras.
Las tres primeras "sonrisas", las repites muy seguidas, a lo mejor podrías quitar o cambiar alguna, pero tampoco es muy importante... hmmm, las "sonrisas" que te he subrayado son las que están bien, las que son... bonitas, por decirlo de alguna forma, y quedan bien con la historia. Eso sí, la frase de: "¿Cómo puede un niño de ocho años tener esa devastadora sonrisa?" creo que quedaría mejor si no repitieras tanto "sonrisa" en el párrafo, sobre todo las tres primeras, aunque, claro está, haz lo que creas, a lo mejor no lo estoy leyendo como tú lo escribiste (:
Y con lo de "sonrisa de tijeras", te digo lo mismo, a lo mejor sonaría mucho más hermoso si quitases o no sé, hicieses algo con las primeras "sonrisas".

Citación :
Sonreiría si fuera capaz de encontrar mis labios.
Nada, que me gustó la frase, es bonito.

Citación :
Y te juro que no, no lo comprendía.
drunken Es a este tipo de cosas a lo que me refiero cuando pienso que haces algo cómplice al que lee

Citación :
—Nunca me había molestado en reparar en su presencia. No es mala persona, ¿verdad? Tampoco está loca. Pero Nayeli tiene algo que Hugo quiere. Tiene algo que todos queremos...

Es que Nayeli es... por cierto, ¿ella conoce a Hugo, a Nayeli, me refiero? Y, ¿por qué Suzzane lo menciona ante René? Hmmm...
Ñas, cada vez que leo algo de esto me quedo perdida, es como si aún faltasen piezas, algo, no sé, una pista, cualquier cosa y, a partir de ahí, a lo mejor podré empezar a entender...

xD En fin, suerte con ese final de Búhos y... ¡hasta otra! Very Happy
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Dom Nov 01, 2009 4:40 pm

Cierto, repetía sonrisa demasiadas veces xD La verdad es que no me di cuenta, gracias por avisarme, lo he corregido en el original.
Citación :
Citación:
Y te juro que no, no lo comprendía.

Es a este tipo de cosas a lo que me refiero cuando pienso que haces algo cómplice al que lee
No sé, es mi forma de escribir. Escribo las historias como las siento, como una persona que sabe todo sobre los personajes y tiene ganas de decírtelo. Porque es la realidad, y me siento cómoda enmarcándome en esa clase de narradora, que tiene voz propia, que tiene una historia, pero no es esa la que está contando. Es como si fuera más sincera.

- - -

De pronto, Suzanne palideció tanto que quedó blanca como la tiza. Su sonrisa se borró, como si nunca hubiera estado allí. Como si hubiera sido un espejismo.
—¿Qué te pasa? —le preguntó René, que casi pasa de largo cuando se paró de sopetón.
—Tengo que irme.
Un coche plateado apareció detrás de la riada de alumnos que haraganeaban a la salida del instituto, y ella se dirigió hacia allá, perdiéndose entre la gente. El hombre que conducía el coche no era muy mayor, pero su entrecejo fruncido y su expresión frígida le hacían mayor de lo que era. Miraba a la chica, que ya se había escapado totalmente del campo de visión, como si fuera tremendamente estúpida. Un escalofrío danzó por la nuca del muchacho al encontrarse fugazmente con aquellos ojos.
¿Qué le ocurría? Se había quedado tan rígida antes de irse que hasta su mirada tenía cierto hálito almidonado. Pero no se entretuvo mucho con este pensamiento, hoy tenía una misión. Regresaría a casa de Nayeli con el pretexto de recuperar su mochila, y aprovecharía para pedirle respuestas. Tenía que dárselas, no podía seguir esperando como un imbécil.
Empezaba a darse cuenta de que había pasado con ella prácticamente todo el tiempo desde que llegó a París. Y hacían cuatro meses de aquello, si ahora estaban a diciembre. Aun así, ella era prácticamente una desconocida, pues pocas veces hablaba de sí misma. En eso se parecían.

De modo que dejó que Suzanne se fuera con sus asuntos (asuntos que él le obligaría a contarle más adelante), y paseó por las calles, hasta que volvió a encontrar aquella en la que las casas tienen aspecto triste y sobrio, en las que nada es lo que debería ser.

* ** *

Cerise saludó a su hija, que le correspondió automáticamente, para luego centrar su atención en cambiar la emisora de la radio. Paró de toquetear botones hasta que estuvo ligeramente satisfecha, y entonces fijó la mirada en la ventana mientras jugueteaba con un mechón negro de su pelo rubio.
—¿Qué tal el día, Suzanne? —preguntó. Era como un ritual. Ella preguntaba cómo estaba, su hija respondía que bien (fuera, o no verdad), y ya tenían conversación para el resto del día. La muchacha respondió como se esperaba.
Cerise miró a su hija. No la conocía. No porque estuviera en una edad difícil. Porque nunca se había molestado en hablar con ella.
Ambas sabían qué clase de relación tenían y qué esperaba cada una de la otra. Cuando se daba el caso, comentaban cosas insustanciales que les hacían sentir como que habían dialogado con otra persona, y esta persona estaba de acuerdo con ella. Pero no era tan sencillo.
Suzanne no sabía ser la Suzanne que se suponía que debía ser. Y Cerise no sabía ser la madre que pone los deseos de sus hijos por encima de los suyos.
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Miér Ene 06, 2010 3:34 pm

Me hace gracia cuando René piensa que conseguirá respuestas, sobre todo la forma con la que lo escribes ^^
Citación :
Pero no se entretuvo mucho con este pensamiento, hoy tenía una misión . Regresaría a casa de Nayeli con el pretexto de recuperar su mochila, y aprovecharía para pedirle respuestas . Tenía que dárselas, no podía seguir esperando como un imbécil.
Lo que está en negrita es porque me recuerda a un ladrón haciendo planes de saqueo o algo así xD, y lo otro es porque me gusta la forma de hacer cómplice al que lee (cosa que tienes que tener más rayada que yo que sé, porque a saber cuántas veces más te lo habré dicho >__<), pero es verdad q: ^^
En el fondo, Cerise me da lástima, no sé por qué (a lo mejor me inventado demasiado), pero me recuerda a una madre que es demasiado egoísta como para ver que tiene una hija (a la que podría intentar prestar algo de atención, por cierto) pero que prefiere seguir su vida, al margen de haber tenido a Suzanne. ¿Su madre la quiere, aunque sea un poco? Porque, la verdad, no parece que se lo demuestre demasiado...

Bueno, ¡hasta pronto!
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Búhos de Cristal
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