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 Búhos de Cristal

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Prosa
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MensajeTema: Búhos de Cristal   Dom Mayo 25, 2008 12:04 am

Es una historia muy especial para mí. Simplemente lo es, quizás descubran por qué.

_______________________________________________________________

No pertenezco a este mundo. Se trata de un lugar lúgubre, no creo estar ligada a él. Pero, ¿a qué estoy ligada? No siento mi cuerpo. Veo, pero no soy capaz de abrir los ojos. Es como una película, una película que transcurre ante mí, sin poder hacer nada para cambiar lo que acontece. Los pensamientos se atropellan en mi mente.

Este es un mundo luminoso. No, muy luminoso. El aire está quieto, pero no puedo asegurarlo, porque es posible que no lo sienta. Hay un techo blanco, demasiado blanco. Y donde termina, comienza una puerta del mismo monótono color. Está cerrada. Me siento encarcelada, no puedo moverme si quiera del sitio. Intento llorar, pero no me responden las lágrimas. Impotencia, frustración. Ansiedad. ¿Recuerdo mi vida? ¿Estoy de verdad viva? Siento como si mi existencia fuera extraña, vacía. Artificial.

De pronto, se escuchan voces al otro lado de la puerta. Una voz neutra, femenina. Y otra alterada, nerviosa… ¿Conocida? No estoy segura, y no tengo recuerdos que cotejar. La puerta se abre sin ruido alguno, y entra una mujer de ropas tan inmaculadas como el techo, o más, si es posible. Sus cabellos están recogidos en un rutinario moño, y son claros, como sus ojos, que se posan en mí, vacilantes. Quizás no me miró, ya que tuve la sensación de que su mirada me atravesaba. Pero eso no era prueba de que no estuviera realmente allí.
Aún así, regresan a mi mente las dudas sobre mi verdadera existencia o mi simple expectación. Ella parece ajena a todo lo que siento. Coloca los pliegues de unas sábanas en la que acabo de reparar. Regresa a su refugio tras la puerta, y avisa a la segunda persona de que entre. Se trata de alguien muy familiar…

Parece abatido. Se sienta en algo que no entra en mi campo de visión, pero debe de ser un taburete, o una silla. Me mira, estoy completamente segura de que me contempla a mí, y no puedo evitar hacer lo mismo. Se trata de alguien joven, debe de tener unos veinte años. Su cabello es muy oscuro, cae en matas desiguales y lisas, muy lisas. Los ojos, de una peculiar tonalidad verde, que contrasta con su cabello. Quise esbozar una sonrisa al comprobar que me recorría una calidez agradable, como cuando encuentras una luz conocida en una noche nublada. Pero no pude hacerlo. No puedo hacerlo. Él parece inquieto, pero a la vez radiante de felicidad. Quería compartir su alegría, de verdad que quería. Pero no pude demostrárselo.

-Siento mucho no haber venido antes. Me he enterado esta mañana…- inspiró profundamente, como cogiendo fuerzas, y deseé con toda mi alma que me prestara alguna para poder respirar también. Para recordarlo todo.- Ya sé que cinco años son demasiados… En realidad, parece increíble que esté aquí, después de tanto tiempo… Seguramente, no debería ni recordar tu nombre, pero no es así. Recuerdo todo, incluso la primera vez que te vi. Es posible que tú no, porque ni siquiera sabías que estaba allí.
“Seguramente eras consciente de que corrían infinidad de rumores sobre ti en el instituto. Eras tan diferente… La gente no lo comprendía, no sabía apreciar lo distinto. Lo especial. Tú estabas allí. Con lo inteligente que eras, hacía años que podías haberte saltado los cursos e ir a la universidad, pero no lo hiciste. Siempre llevabas ropas claras, siempre. Y parecías ser individual, no necesitar a nadie más, no te importaba en absoluto lo que dijeran de ti. Porque no dependías de ellos.- hizo una breve pausa.- A pesar de tu inteligencia tan elevada, la mayoría estaba convencida de eras retrasada. Por tu forma de actuar, supuse. Los profesores no solían prestarte atención, creían que ya era innecesario que te siguieran dando clases. Pero tú seguías yendo cada día, y tus padres seguían insistiendo… Aunque a veces te saltabas algunas asignaturas, y te ibas a la biblioteca, o al jardín. Yo, que era nuevo, había oído hablar varias veces de esos temas. Y quería verte, porque eras la única diferente, la única que podría responder a todas mis preguntas. Por eso te busqué, aquel día, en la hora del almuerzo. Los nervios no me dejaban comer, así que no fui a la cafetería, y tampoco llevé comida. Sólo te busqué. Y cuando te encontré, estabas allí, disfrazando con estrellas azules un muro solitario…”


Última edición por Prosa el Miér Dic 17, 2008 8:21 pm, editado 3 veces
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mina117
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Dom Mayo 25, 2008 5:05 pm

esta historia me encanta aparte de que ya me la contaste me encanta el tema es tn ...tan.. nose como decirlo pero me encanta para mi que es una de las historia inventadas por niñ@s que e leido nunca sin animo de ofender a los demas pero esque me encanta esta historia es ... como por una pequeña parte me reflejara ami ;P
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Sílfide de plata
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Dom Mayo 25, 2008 5:37 pm

Bueno, ¿ya sabes lo que pienso de esta historia no? Me encanta, me encanta.Sobre todo que esta historia es tu mayor obra mejor escrita
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Dom Mayo 25, 2008 7:19 pm

Quizás no era demasiado extraño ver a una chica sola, sentada en un viejo banco de la plaza de Nôtre-Dame, con la mirada perdida entre el bullicioso gentío que andaba con el estrés típico de aquellos que creen de verdad que están haciendo algo importante, buscando a alguien en esos desconocidos. Los pocos que repararían en ella se dirían algo como “Pobrecilla, deben de haberla plantado”. Pero esa no era, ni remotamente, la razón por la que Nayeli Monnet fijaba la vista en los rostros de cada individuo, deseando que llegara la persona indicada. En ese momento, a las cuatro y veintitrés minutos, un muchacho de exactamente su misma edad, acechaba tras un cruce en la calle. Sonrió ligeramente, un poco nervioso, o puede que mucho. La había encontrado.
Podría decir que René era extraordinario por su búsqueda de personas extraordinarias. Era un muchacho con la cabeza plagada de sueños, que se enamoraba de las cosas únicas, y buscaba magia en lo corriente y lo cotidiano. Podría decir que René Dómine era la clase de persona extravagante que se dejaba llevar siempre por sus emociones, y que resultaba muy exasperante para los que lo rodeaban. Podría decir muchas cosas, pero opino que es mejor que se de a conocer él mismo, a su ritmo. Pero, por los pájaros de su cabeza, estaba allí, reuniendo coraje para acercarse a la chica del banco asediado de palomas.
Nayeli sostenía una taza de café de un material parecido al papel, y un periódico del año 2002. Exactamente, del 4/2/2002. El diario tenía manchas de humedad, y estaba amarillento, pero lo que más le extrañó a René fue que los titulares estaban tachados, y habían varias letras rodeadas con algún rotulador negro. Ella tardó en darse cuenta de que ya no estaba sola. Lo notó en la actitud de las palomas. Se volvió para mirarle, y clavó sus ojos, unos ojos que habían robado todos los matices del mar, en los suyos. Sus párpados caían levemente sobre sus pestañas negras y largas. René se dio cuenta de que había estado llorando. Quiso saber el por qué, pero no se atrevía a decir nada, por miedo a que el tiempo, que se había detenido en aquel momento, volviera a moverse con la misma rapidez. Por miedo a que volviera a desviar su mirada, a romper el hechizo que parecía haberse creado. Así que sólo la miró. Su boca era fina, y sus labios tenían la forma de los de una niña pequeña. Sus cabellos eran cobrizos, con algunos reflejos dorados. Sus ojos, ahora menos húmedos, emanaban una inteligencia fugaz que chocaba con su apariencia inocente. Le miraba sin entender qué hacía allí, ni por qué se le había acercado. Las palabras parecieron huir de su boca en ese momento, pero por suerte, habló ella primero.

–Ha ido a ver los búhos de cristal.
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Mar Mayo 27, 2008 5:32 pm

Digo lo mismo que Sílfide de plata, esta historia es maravillosa, al principio un tanto confusa para mí, pero no por ello mala, de hecho es fantástica, da la sensación de que te metes, lo cuentas con un ritmo para mí, pausado, pero esto no deja que lo aborrezca ni que se me haga pesado, al contrario, me incita a que siga leyendo, porque hasta que no separo mis ojos de las letras, no puedo escapar de sus líneas, bueno, tal vez quieras saber que te leo desde las sombras en el foro de LGG igual que leo a escondidas Ojos Tenebrosos... En fin, espero que pongas, y no te preocupes si no comento alguna vez, que será por falta de tiempo o porque no sé qué decir...
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Mar Mayo 27, 2008 6:23 pm

Así que tengo lectoras secretas ¿eh? bueno, pues si me lees, por favor deja un mensaje aunque no sepas qué decir, aunque sólo ponga "sigue pronto", para saber que me leen, porque no me gusta actualizar sin comentarios... Aunque, ahora que lo pienso, yo hago lo mismo... Da pereza comentar xDD

Quizás no era demasiado extraño ver a una chica sola, sentada en un viejo banco de la plaza de Nôtre-Dame, con la mirada perdida entre el bullicioso gentío que andaba con el estrés típico de aquellos que creen de verdad que están haciendo algo importante, buscando a alguien en esos desconocidos. Los pocos que repararían en ella se dirían algo como “Pobrecilla, deben de haberla plantado”. Pero esa no era, ni remotamente, la razón por la que Nayeli Monnet fijaba la vista en los rostros de cada individuo, deseando que llegara la persona indicada. En ese momento, a las cuatro y veintitrés minutos, un muchacho de exactamente su misma edad, acechaba tras un cruce en la calle. Sonrió ligeramente, un poco nervioso, o puede que mucho. La había encontrado.
Podría decir que René era extraordinario por su búsqueda de personas extraordinarias. Era un muchacho con la cabeza plagada de sueños, que se enamoraba de las cosas únicas, y buscaba magia en lo corriente y lo cotidiano. Podría decir que René Dómine era la clase de persona extravagante que se dejaba llevar siempre por sus emociones, y que resultaba muy exasperante para los que lo rodeaban. Podría decir muchas cosas, pero opino que es mejor que se de a conocer él mismo, a su ritmo. Pero, por los pájaros de su cabeza, estaba allí, reuniendo coraje para acercarse a la chica del banco asediado de palomas.
Nayeli sostenía una taza de café de un material parecido al papel, y un periódico del año 2002. Exactamente, del 4/2/2002. El diario tenía manchas de humedad, y estaba amarillento, pero lo que más le extrañó a René fue que los titulares estaban tachados, y habían varias letras rodeadas con algún rotulador negro. Ella tardó en darse cuenta de que ya no estaba sola. Lo notó en la actitud de las palomas. Se volvió para mirarle, y clavó sus ojos, unos ojos que habían robado todos los matices del mar, en los suyos. Sus párpados caían levemente sobre sus pestañas negras y largas. René se dio cuenta de que había estado llorando. Quiso saber el por qué, pero no se atrevía a decir nada, por miedo a que el tiempo, que se había detenido en aquel momento, volviera a moverse con la misma rapidez. Por miedo a que volviera a desviar su mirada, a romper el hechizo que parecía haberse creado. Así que sólo la miró. Su boca era fina, y sus labios tenían la forma de los de una niña pequeña. Sus cabellos eran cobrizos, con algunos reflejos dorados. Sus ojos, ahora menos húmedos, emanaban una inteligencia fugaz que chocaba con su apariencia inocente. Le miraba sin entender qué hacía allí, ni por qué se le había acercado. Las palabras parecieron huir de su boca en ese momento, pero por suerte, habló ella primero.

-Ha ido a ver los búhos de cristal.- susurró, con voz de porcelana. Porcelana pálida, triste, y afilada, tanto que cortó a René en lo más profundo de su ser. Era la primera vez que escuchaba una voz tan frágil y peligrosa al tiempo. Estaba teñida de amargura, profunda como un pozo.
-Los… ¿qué? –preguntó, confundido. De pronto se dio cuenta de que Nayeli no estaría dispuesta a seguir hablando de ello. No supo qué le hizo creer así, pero estaba seguro. Pretendía guardar silencio, pero no pudo evitar añadir, –Has llorado.
Ella negó con la cabeza, pero nuevas lágrimas rodaron por sus mejillas, trazando un sendero brillante sobre su piel. Él no supo qué hacer, y empezó a sentirse algo incómodo. Discretamente, extrajo algo de su bolsillo. Cogió su mano temblorosa, y la cerró con el objeto dentro. El tacto era suave y blando. La muchacha la abrió para comprobar que era justamente lo que había pensado en un primer momento: un pañuelo blanco.
Le miró, sorprendida. René, en lugar de cualquier clase de explicación, que en ese momento habría resultado superflua y forzada, le ofreció una sonrisa. Una sonrisa que pretendía ser consoladora, pero… ¿Se puede consolar a alguien cuando no conoces el motivo de su tristeza? Esperó que fuera posible hacerlo.
Sin previo aviso, las palomas comenzaron a huir y a graznar frenéticamente. Algo las había asustado.
Una figura se recortó ante sus ojos, a trasluz. Se trataba de un hombre, no muy mayor. Tenía el cabello pelirrojo y alocado. Unos penetrantes ojos verdes detrás de unas gafas sencillas que se balanceaban sobre su nariz. Su cara era fina, y sus rasgos delicados. Vestía un traje azul marino, arrugado, y tenía la corbata torcida. Sostenía una antigua maleta de piel marrón, claveteada y aparentemente ligera. Tenía aspecto descuidado, y parecía haber acabado de llegar de un viaje muy largo, pero no parecía cansado, ni de mal humor. En honor a la verdad, sonreía de la misma forma en la que sonríen aquellos no podrían ser más felices. Era una sonrisa amable, pero arrolladora y sincera, una sonrisa que no podría ser más verdadera. Miraba a la muchacha que estaba al lado de René, y ésta pareció radiante al principio. Temblaba un poco, pero su mirada decía que había acabado una espera que la había torturado miles de veces.
-Nayeli… - susurró el hombre, con un extraño acento. Había soltado la maleta en el suelo sin consideración con lo que había dentro. Ella dejó sus cosas en el banco, y corrió a darle un abrazo. Después, el desconocido la apartó un poco y la observó, como observa alguien a un ser querido al que no ha visto desde hace años. Inoportunas lágrimas trataban de escapar de sus ojos, y hubo varias que no pudo retener por más tiempo.
-Has cambiado mucho. Claro que es normal, ¿no? Han sido muchos años…- Hablaba un francés fluido, pero su pronunciación era algo torpe y apresurada. Parecía claro que ese hombre no se había criado en ese idioma. Entonces se fijó en René, y también lo observó con una ojeada simpática.
-¿Es tu novio?- preguntó divertido, después de mirarle durante un silencio eterno. El muchacho se ruborizó intensamente. Nayeli negó con la cabeza.
-¿Un amigo entonces?
-En realidad- interrumpió él, que había conseguido retomar el control de su voz.- Soy un compañero. Pero me gustaría serlo.- y aclaró, enrojeciendo más.- Un amigo, quiero decir.
El anónimo esbozó una media sonrisa, guasón por la reacción que había causado en el pobre chico. Luego volvió a dirigirse a la muchacha.
-Por fin vuelvo a verte. Te echaba muchísimo de menos. Tengo cosas maravillosas que contarte de la Amazonía.
Ella asintió sin palabras, y le entregó el café, que él aceptó agradecido. Aquello parecía un ritual, que realizaban con una melancolía infinita, contentos de volver a hacerlo después de tanto tiempo. René no sabía qué decir, así que asistió sigilosamente a su conversación de miradas. Casi automáticamente notó el estrecho vínculo de confianza que había entre ambos, el mismo que entre unos cómplices de robo pero sin la parte ilegal, por supuesto. Cuando el hombre terminó su café, se presentó.
-Me llamo Víctor Aranda Torres. Nací en España, pero en realidad viví relativamente poco allí. A los ocho años mis padres y yo nos mudamos a Irlanda, hasta que cumplí los diecinueve. A su muerte, me trasladé a París, donde aprendí el idioma francés de manera burda y continué mis estudios en una universidad local que me costeó una beca. Después comencé a trabajar en la casa de los padres de Nayeli.- se detuvo en la explicación, por primera vez, vacilante en si debía seguir. Finalmente, optó por tomar un desconsiderado silencio. René asimiló los datos, cuidadosamente. Le gustaba conocer la historia de las personas, aunque le extrañó enormemente que se la soltara sin apenas conocerle. La mayor duda de entre las que le rondaban por la cabeza era de qué trabajaba él en la casa de Nayeli. Ahora entendía un poco por qué tenían confianza, pero no encontró sentido a que su relación fuera tan estrecha y tan íntima. Parecían entender cada gesto del otro. ¿Y qué hacía él en la selva Amazónica? Quizá tendría relación con los búhos de cristal…
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Dom Jun 15, 2008 6:57 pm

Sigue pronto, leí hasta más adelante, y cuando algo me gusta, me quedo sin palabras, por eso mis comentarios son cortos. La escena que más me gusta, no sé, cómo me la imagino y todo, es cuando Nayeli está sentada en el banco y cuando está hablando con René, te aseguro que cuando describes cómo dice: Ha ido a ver a los búhos de cristal, me quedo sin aliento, es... fantástico, en serio, muy, no sé explicarlo, pero es una sensación, impresionante.
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Dom Jun 15, 2008 11:57 pm

Me alegra que haya un comentario xD.

Me he emocionado T_T así que sigo más...

Víctor insistió en que os acompañara en su paseo por la ciudad de sus recuerdos. Alegó que el hecho de que quisiera hacerme amigo tuyo merecía una celebración. Y él quería comprobar con sus propios ojos los cambios que había sufrido París en el espacio de dos años, el tiempo que había durado su viaje. Traté de negarme, sentía que estaba interrumpiendo el reencuentro tan esperado por ambas partes, pero literalmente, me obligó. Tú parecías feliz, así que no me hice demasiado de rogar, eso tengo que reconocerlo. Confieso que desde antes de hablarte ya estaba buscando una excusa para volver a verte. Conocerte, aunque pueda sonar extraño, fue una experiencia que nadie jamás sería capaz de describir. Aquel excéntrico hombre me cayó bien desde que le vi caminando torpemente hacia el banco arrastrando su maleta. Su espontaneidad y alegría eran nuevas para mí en un adulto. Cuando pasamos junto a un pequeño puesto de flores, se empecinó en contarnos una a una las raras plantas que recordaba de aquel maravilloso lugar, que no eran pocas, pues tiene demasiada memoria. De todos modos, reconozco que no me molestó escuchar su apasionado monólogo sobre la flor más azul que había visto en su vida.

* * *
–¿Te gusta la literatura, chico? –quiso saber Víctor, mirando cada esquina de la calle empedrada con una exasperante nostalgia. René saboreó el helado al que el hombre les había invitado después de mucho instar. Nayeli le clavó una mirada indescifrable desde detrás de su cucurucho casi vacío.
–Sí, bastante. –contestó distraído, quitándole importancia al asunto. Víctor Aranda sonrió enigmáticamente.
–Es muy sabio por tu parte. –El muchacho no entendía por qué hablaba de manera tan formal, pero no le incomodaba en absoluto. –La literatura es lo que define a una civilización, y a la vez lo que nos permite estar siempre en contacto con la Naturaleza. Es el regalo de la conciencia y la sabiduría, el trabajo de una imaginación y una mano certera. La demostración de que a veces lo efímero se vuelve eterno. Pensamientos, ideas que alguien dejó ahí, por la razón más sencilla y sincera de todas: lo necesitaba. Un libro es una mente creadora, algo que merece ocupar su lugar en las estanterías. Jamás olvides estas palabras, René, probablemente sean las más ciertas que llegues a escuchar.
Después, todos guardaron silencio, meditando, cada uno, sobre lo que estaba ocurriendo. Sólo cuando ya era demasiado tarde, se dieron cuenta de que la lluvia se les pegaba a la ropa y a los cabellos.
–Está lloviendo. –soslayó René. Sus acompañantes lo miraron como si hubiera dicho una tontería, y él se sonrojó un poco.
–¿Tus padres están en casa, Nayeli?- preguntó Víctor. Ella pareció pensar un segundo.
–No. –respondió con su voz de flauta dulce. –Pero tengo la llave.
–Espera un momento… –se quejó el chico, que sabía que se sentiría como un idiota si tenía que entrar en una casa ajena empapado de esa forma. Ella tomó su mano y tiró de él en dirección a otra calle. El tacto era cálido, a pesar de que el frío se había instalado con la humedad sin avisar.
–Está muy cerca. Es mejor que quedarse a la intemperie en plena tormenta.
Dicho esto, protegió los periódicos de la lluvia bajo el brazo que tenía libre, y comenzó a caminar.
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Lun Jun 16, 2008 4:56 pm

Me encanta Víctor, es tan... curioso... me cae bien, sobre todo con las conversaciones tan... misteriosas que tiene. No sé por qué, pero me da la sensación de que René está enamorado (o simplemente siente mucha fascinación por) Nayeli...
Me gusta mucho tu estilo al escribir, porque además, mezclando esto con esta historia tan misteriosa, queda un resultado fantástico, no sé cómo describirlo, pero esta novela es muy extraña, es diferente, es decir, yo estoy aquí, sin saber demasiado como lectora, un tanto perdida, pero perdida de una forma maravillosa...
Sigue cuando puedas (:
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Vie Ago 08, 2008 6:10 pm

No me había dado cuenta del comentario jeje.

Yo también adoro a Víctor, es uno de mis personajes preferidos, aunque su historia es muy triste y fui muy cruel con el pobrecito xD

Te voy a decir una cosa, René no está enamorado de Nayeli, pero siente algo muy extraño hacia ella. Me lío yo sola, pero es que no quiero desvelar la historia xD Sí, es posible que esté realmente fascinado, hasta un punto que ni siquiera él mismo comprende, pero esto es por muchas razones... (no me hagas demasiado caso...) René apenas conoce a Nayeli en esta parte de la historia, no está enamorado.

Sigo un poco Wink

_ _ _

Un frondoso y húmedo jardín rodeaba una elegante mansión de color blanco roto, que se alzaba orgullosa bajo sus tejas negras. Una fragancia dulzona a rosas mojadas por la lluvia flotaba en el aire, y el sonido lejano de una fuente en algún recodo del camino empedrado inundaba sus oídos. René pensó que aquello era un hogar, y no una casa cualquiera. Una casa era un sitio vacío, solo un lugar donde poner tu cama y el resto de muebles. Un hogar era un rincón donde poner tus recuerdos, y tus tesoros. Esos tesoros que no se ponen en los bancos y no son billetes. Definitivamente, era mucho más que una simple casa. El camino empedrado conducía a un pórtico de madera cándida y vidrieras azules, protegido de la lluvia con una pequeña marquesina y flanqueado por dos columnas cubiertas por plantas trepadoras. Nayeli abrió la verja de metal envejecido que custodiaba el recinto, y caminó sin titubear por la senda, seguida de sus dos acompañantes. Los aguijones de la lluvia formaban ondas en la piel de los charcos del suelo. Tan sólo el chapoteo del agua y el eco de sus pasos se atrevían a quebrar el silencio encantado del lugar. La muchacha introdujo una llave en la cerradura, y después giró el picaporte. Un soplo de aire cálido sorprendió el rostro de René. Éste estaba un poco evasivo, porque no quería entrar, además, iba a mojarlo todo porque estaba textualmente empapado. Víctor le empujó con suavidad. Nayeli prendió las lámparas, porque el cielo se había puesto negro. Se encontraban en un hermoso salón de paredes blancas. Excepto una. Una de las paredes desencajaba totalmente. Era como un cuadro sin lienzo. Un cuadro pintado en la pared, así, sin más. Una explosión de colores, de vida, de emociones. No pudo apartar los ojos de aquella pintura, era hipnótica, escurridiza, alegre y nostálgica.
–Increíble, ¿verdad? –le sobresaltó la voz de Víctor. René no encontró palabras para describirlo.
–¿Quién lo hizo?
–Julie. –respondió tranquilamente el hombre. El chico le miró sin comprender.
–¿Quién es…?
–Mi madre. –cortó Nayeli, molesta. Tendió una manta de lana sobre el sofá azul, y les indicó que esperaran allí. Luego, desapareció por un corredor.
René no se había esperado esa reacción, y estaba un poco perplejo. Pero decidió formular la pregunta que corroía sus pensamientos.
–¿Qué son los búhos de cristal?
Víctor sonrió ligeramente. Pero no respondió.
–¿Por qué desaparecen algunas personas?
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Sáb Ago 09, 2008 12:30 am

Me lo he tenido que leer dos veces para poder sacarme palabras, me has dejado sin ellas, igual que cada vez que leo:
[-Ha ido a ver los búhos de cristal.- susurró, con voz de porcelana. Porcelana pálida, triste, y afilada, tanto que cortó a René en lo más profundo de su ser. Era la primera vez que escuchaba una voz tan frágil y peligrosa al tiempo. Estaba teñida de amargura, profunda como un pozo.]
Aquí me dejas sin aliento, es como si estuviese escuchándola.

Tus descripciones son fabulosas, hay cosas que me encantan, la forma con la que narras, es... alucinante (últimamente me ha dado por esta palabra...)
Estoy aún sin palabras con las que comentarte, así que te pongo los trozos de las descripciones que más me han embelesado, es que es una sensación... mejor te lo recalco a ver si así consigo expresarme mejor.

Citación :
Un frondoso y húmedo jardín rodeaba una elegante mansión de color blanco roto, que se alzaba orgullosa bajo sus tejas negras. Una fragancia dulzona a rosas mojadas por la lluvia flotaba en el aire, y el sonido lejano de una fuente en algún recodo del camino empedrado inundaba sus oídos.
Me encanta leer este párrafo, es como si me lo imaginase, no sé explicarme, lo siento, pero me encantan los detalles que yo, por ejemplo, podría haber pasado por alto, como el mencionar la fuente y situarla, me encanta cómo lo escribes, o el color de la casa, blanco roto, ese adjetivo lo hace especial, ya no es sólo blanco, no sé si me entiendes...
Y bueno, no sólo esto, si no toda la historia en sí.

Entonces no está enamorado, tengo ganas de ver cómo avanzan los personajes y aclararme un poco con la relación entre Nayeli y René, (y saber también cuál es el pasado de Víctor)
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Sáb Ago 09, 2008 1:41 am

¿no te parece que mis descripciones son pesadas? A mi me parece que me paso un poco, pero en fin. Por cierto, el blanco roto es un color más o menos así... a mí me recuerda al color hueso o al marfil. La razón de que le diera ese color es que no quería que la casa fuera de un blanco tan radiante e inmaculado como lo que nos suele venir a la cabeza al pensar en ese color, sino algo más sutil, y en cierto modo más elegante. Bueno, que yo solita me basto para comerme el coco.

Jaja, y la relación entre René y Nayeli me parece que la he hecho de manera muy brusca, pero las cosas tienen que ir un poco rapiditas si quiero que me quepa todo en las cinco partes de la novela (no tengo la más mínima intención de hacer segunda parte, eso sería alargar demasiado la historia y no me gusta que se estiren más de lo que pueden dar, que no son chicles ¬¬) ... Volviendo al grano, que espero que no parezca que está cogido con pinzas, pero casi no parece natural (Aunque tengo la ventaja de que es de género fantástico Razz)

Bueno, actualizo...

- - -

–¿Qué? –La pregunta le pilló de improviso. –Supongo que porque hay demasiados locos sueltos.
El hombre soltó una amarga risotada.
–No me refiero a esas personas. Esas son personas reales. Hablo de milagros, René. De sueños. Seres que existen porque nosotros existimos, y mientras sabemos que es así. Esos seres no mueren. Desaparecen, se van muy lejos, a una eterna soledad. Son la memoria del mundo, la brisa de la mañana, la espuma del mar. Y a veces toman forma. Pero siempre tienen que irse. Los milagros no son eternos.
–Los milagros no existen.
–Esa clase de afirmaciones son las que los hacen desaparecer.

* * *


¿Quién es? Me está poniendo nerviosa. Quizás no sea a mí a quien está hablando. A lo mejor sólo estoy en el lugar de otra persona, probablemente mucho más especial de lo que he podido ser. ¿Es posible que no recuerde nada de lo que me está diciendo? Sin embargo, parece tan cómodo relatando esta extraña historia… De las personas que me han visitado, es él único que me ha hablado. Ellos únicamente consiguen apenarme, perturbarme. Cuando vienen parecen infinitamente tristes. Sus lágrimas desbordan sus ojos de miradas cansadas. Y sus voces son un simple murmullo lejano, como una letanía inaudible. Vienen a menudo, pero, aunque siento una especie de alivio cuando lo hacen, me entristecen. Por eso… Por eso me gustan las visitas de este misterioso chico. Él me cuenta cosas, historias, como si se tratara de un intento para hacerme recordar. ¿A mí? ¿Debería sentirme culpable de no acordarme de eso que dice? ¿O tal vez es sólo un maniático que se encuentra sólo y se inventa historias? De todas formas…
Ojalá mañana vuelva.


* * *

Los ojos verdes y profundos de René se desviaron cuando Nayeli entró por la puerta. Sostenía unas toallas blancas, y se había secado un poco el pelo, para que no goteara. Ambos se secaron como pudieron con las toallas, y Víctor le ofreció a René algo de su ropa, por si quería cambiarse, pero éste se negó cortésmente. No le apetecía tener que llevar una ropa que visiblemente le quedaría varias tallas mayor en casa de unos desconocidos.
–Será mejor que me vaya, mis padres estarán preocupados. –se excusó con torpeza, y se dispuso a irse de la deslumbrante vivienda.
–Espera, no puedes salir todavía, espera a que amaine la lluvia. –pidió la muchacha.
–No hace falta, mi casa no está demasiado lejos, puedo llegar pronto. –mintió. Y se le daba fatal, porque Nayeli le apuñaló con tal mirada de escepticismo que hasta dolió, pero no le contradijo.
–Te dejaré un paraguas. –respondió, cabezota.
Víctor observó la conversación sin decir palabra, pero su expresión estaba algo desencajada. Nayeli sacó un paraguas rojo del paragüero, y se lo entregó.
–Te lo devolveré el lunes.
Ella sonrió.
–Nos vemos entonces.
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Mar Ago 12, 2008 4:50 pm

Me gustan muchísmo tus descripciones, para nada son pesadas, aunque eso depende del ojo con el que se mire...
Ah, ya entiendo... el blanco roto me recuerda al beige, pero más claro... pero no me hagas caso, yo no sé de colores ni de pintura...
xD Sí, mejor no alargar las cosas... por cierto, ¿Qué tal llevas esta historia?
No sé, desde que empecé a leer esta historia, el blanco se me antoja brillante, intenso... será por el principio, que me imaginaba la habitación así, muy blanca, como el lugar donde Lyra (La brújula Dorada/Luces del Norte) es secuestrada en mitad de la nieve...

Me encanta este diálogo:
Citación :

–Los milagros no existen.
–Esa clase de afirmaciones son las que los hacen desaparecer.

En serio, creo que Víctor es mi personaje favorito de esta historia, aunque no haya salido mucho, pero me encanta su... forma de ser, esos comentarios... no sé...
Estoy pensando... ¿la letra en cursiva son los pensamientos de Nayeli porque no recuerda algo? El chico que la visita creo que es René...

Lo siento, no me he currado mucho el comentario...
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Mar Ago 12, 2008 8:05 pm

En libretas, esta historia está casi terminada, pero aún me falta retocarla mucho. En word... va fatal xD página cincuenta y algo ¬¬

Te daré una pista: por ahora, los trozos en cursiva forman parte de la historia del principio, esa en la que una chica narra en primera persona lo que le está ocurriendo, y más adelante serán también trozos del pasado de los personajes, recuerdos, o sueños. (Tendré que buscar la manera de diferenciarlos porque si no, menudo problema) En fin, que está todo un poco desastrado, pero bueno.

Por cierto, Víctor espero que vaya tomando más relevancia en adelante, tendré que arreglármelas para que sea así, porque no me gusta demasiado que sea un personaje secundario... A veces ne gustaría escribir otra novela hablando sobre él únicamente, sobre su historia, pero no creo que eso llegue a pasar xDD


Gracias por el comentario, y no importa que te los curres o no, me basta con saber que alguien lo está leyendo. Very Happy

Actualizo, porque en estos diez días próximos no podré hacerlo...


- - -

–¡Víctor!
El nombrado se levantó del sofá anaranjado con una agradable sonrisa de oreja a oreja. La mujer dejó su paraguas en el paragüero y corrió a saludarle, seguida de su marido.

–¿Por qué no nos llamaste? Pensábamos que el avión se había retrasado o algo así. ¿Ya te has encontrado con Nayeli? –preguntó Julie como una ametralladora.
Era una mujer alta, de complexión delicada y manos de ángel. El cabello castaño, con matices rojizos, caía, liso y asimétrico, sobre sus orejas. Tenía la piel blanca como la tiza, y los labios carnosos. Sus ojos eran ambarinos, con una mirada dulce y despierta. Llevaba un vestido sencillo que acababa en las rodillas, era verde, liso, sin estampado ni textura, sólo verde.

–Sí, he pasado la tarde con ella. –y añadió, no sin cierta malicia.- Ah, y con un muchacho al que encontré mirándola con cara de iluminado. Una tarde deliciosa, pero se estropeó cuando empezó a llover sin previo aviso. He fregado el suelo de la entrada para que no haya resbalones.
–¿Un chico? –se extrañó Nino, el marido de Julie. Éste era rubio, de cabellos rizados, y profundos ojos azules. Vestía una camisa blanca, y unos pantalones negros. Era un individuo delgado y alto, de apariencia débil y enfermiza. Sus rasgos, perfilados y casi cortantes– ¿Dónde está Nayeli?

–Se quedó dormida de pronto mientras hablaba conmigo. Fue una suerte que estuviéramos sentados. La llevé a su dormitorio para que descansara.

El silencio se instaló, pesado, doloroso, inquietante, en la sala. Los tres se intercambiaban miradas preocupadas, tristes, miradas que decían muchas cosas. El silencio se convirtió en una carga demasiado pesada como para soportar, y la vivaz mujer decidió romperlo, arriesgándose a que las esquirlas le cortaran las manos y le rasgaran la ropa.

–¿Vas a quedarte aquí?
–Si me lo permitís, por supuesto. Sé que ya no podré seguir dando clases a la chica, pero me gustaría quedarme y retomar la búsqueda.


René dejó el paraguas en el paragüero. O lo habría hecho si hubiera habido un paragüero. Quién sabe, a lo mejor lo había en alguna caja de cartón, de esas que estaban por todos lados. En su defecto, lo colgó en el picaporte de la puerta de la cocina.

–Hola, René. –susurró amablemente la voz de Rose. Estaba mirando por la ventana, con la mirada perdida, cuando entró el chico. Era una mujer algo baja, de piel rosada y diminutos ojos marrones. Tenía una media melena negra y lacia. Las manos manchadas de harina, porque había estado amasando pan, y una tímida sonrisa.
–¿Dónde has estado?
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Miér Ago 13, 2008 1:15 pm

xD, entonces debo suponer que esta historia tiene unas ciento y pico páginas... O.O qué ¡¡bieeeen!! (:

Citación :
El silencio se instaló, pesado, doloroso, inquietante, en la sala. Los tres se intercambiaban miradas preocupadas, tristes, miradas que decían muchas cosas.
Mmm... A Nayeli creo que le pasa algo, ¿está enferma?

Citación :
–Sí, he pasado la tarde con ella. –y añadió, no sin cierta malicia.- Ah, y con un muchacho al que encontré mirándola con cara de iluminado.
xD Víctor me cae genial, con ese comentario me ha recordado a House, un poco, no mucho, pero sí un poco.
Creo que Rose también me va a caer bien, no sé por qué, pero parece muy amable y cariñosa, en cualquier caso, ya veré según vaya leyendo.

Creo que cada vez van a peor mis comentarios...
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Jue Ago 21, 2008 8:13 pm

Lo siento por no comentarte antes, pero...es que he tenido mucho lío, muchos viajes, y sobretodo...mucha pereza, que te voy a decir. Ahora tengo todo el tiempo del mundo, pero tengo los ojos llorosos, así que imáginate....
Los búhos de cristal es algo que me fascina, creo que me corróe la pregunta aún más que a René ( pequeña anotación que te va ha hacer reír: al principio, creía que René era una chica, porque me acabo de leer Eclipse, y en fin...no te voy acontar mi vida. El resultado fue que estaba más perdida que de lo normal, creyendo que había cuatro personas en vez de cuatro... Embarassed )
A mí, sin embargo, no me cae tan bien Víctor. Debería decir.Hay algo en la alegría y en la espontaniedad que tiene que me deja suponer algo...olvidalo, son delirios de un bicho raro xD. El personaje de Nayeli, me encanta. Y eso del periódico...¿porqué había llorado? ¿Por qué estaban tachados los titulares? ¿Porqué lee uno tan viejo?
Me voy a quedar sin uñas este verano por culpa de vuestras malditas historias...
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Sáb Ago 23, 2008 1:36 am

Bless: Tiene más de ciento y pico, creo que me he pasado xD Y además creo que si Nayeli fuera real (¿quién dice que no lo es?) se me echaría al cuello por haber sido tan cruel con ella... (ahora que reflexiono al respecto, todos mis personajes lo harían, me asusto a mi misma con lo mala que soy) Lo cierto es que la enfermedad de Nayeli transmite más de mi de lo que me gustaría mostrar, pero soy incapaz de cambiarlo ahora porque se ha convertido en algo importante.

¿Víctor te ha recordado a House? Bueno, es posible que tenga un punto amargo en determinadas ocasiones, pero por lo general Víctor es diferente. En realidad ese comentario estaba reservado en mi mente desde antes de todo el rollo de Búhos de Cristal xD voy uniendo piezas y piezas hasta tener el puzzle completo.


Sílfide: Jaja, entiendo que lo confundieras con una chica porque normalmente ese nombre se suele ver en las chicas, es más, antes de escribir esta historia pensaba que era femenino. Luego descubrí que al parecer, Renée es femenino, mientras que René es masculino, y creo que se pronuncian igual xD

¿Qué te deja suponer la alegría de Víctor? me interesa mucho lo que pueda aparentar. Más o menos imagino lo que sugiere, pero me gustaría saber las diferentes interpretaciones que pueda tener cada uno. De todas formas, te advierto que no tiene nada que ver con lo que parece sugerir (sí, me lío yo sola) Además, Víctor no tiene por qué caer bien a todos, porque cada cual vive las historias de manera diferente, y puedes terminar cogiendo manía, adorando o poniéndote de parte de los personajes más insospechados con o sin explicación, es algo totalmente subjetivo e individual, por eso me gusta conocer las opiniones de los demás, porque descubres cosas de tu propia novela que ha veces ni te habías planteado. Very Happy Y no eres un bicho raro por decirlo, es más, por esa regla de tres yo sería el ser más extraño y raro del mundo, muchas veces me pongo del lado de los que nadie aguanta y no aguanto a los que todo el mundo defiende. (Aún así, guárdate de las teorías peyorativas hacia Víctor porque corres peligro de que te muerda un ojo xD)

¿Te gusta Nayeli? me alegro, la verdad es que hay gente que me ha dicho que es demasiado misteriosa, demasiado indiferente hacia el resto, y eso me preocupa. De todas formas, Nayeli siempre será Nayeli, ni Dios la cambiará porque ella fue la clave que me puso en las vías de esta historia.

Siento lo de tus uñas, no es mi intención mutilarte con la historia (puede que exagere un poco) Crying or Very sad


Sigo un poco, gracias por los comentarios
- - -





Su actitud era vacilante, al menos hacia él. Tenía el miedo escrito en el rostro. Miedo a no valer para eso de ser madre, de no gustarle o de ser tan débil como pensaba. Esa clase de temor. René sentía algo de compasión por aquella mujer, que siempre se esforzaba por caerle bien. Al fin y al cabo, no tenía sentido albergar rabia hacia ella. No tenía la culpa. No tenía la culpa de nada.
Sin embargo, no tenía fuerzas para hablar. Estaba jadeando y asustado, pero lo curioso es que no recordaba del todo el porqué. Durante el camino, tuvo la sensación de cruzarse con alguien conocido. Pero eso era una locura. No conocía a nadie en esa ciudad. Retazos confusos y absurdos salían a flote en su mente. Una cara de alguien que había echado en falta. ¿Pero cuál? Él no echaba de menos a nadie…

–¿Te encuentras bien?
La voz de pájaro enjaulado de su madre adoptiva arrancó al chico de sus cavilaciones.
–Sólo un poco mareado. Voy a mi habitación.
Ella disimuló –mal, pues era pésima actriz– su tristeza tras un telón de simpatía, y se dispuso a prepararle una manzanilla.
Aquella noche, tanto René como Nayeli soñaron con personas que habían perdido, hacía años, muy lejos de allí. Sobre la arena. Personas que no fueron reales jamás. Sólo recuerdos y deseos cargados de esperanzas, que, algún día, les llevarían a desenterrar de su memoria los fantasmas que yacían en el interior de ambos.



2



Blanco. Un blanco enfermizo, apagado y odioso. Un blanco insultante, provocativo. Más blanco que todas las cosas blancas que había visto René en su vida. No podía apartar la vista de ese color. El timbre le trepanaba los oídos, así que terminó por hacer caso y entrar en el edificio, dejando el muro, ahora blanco, atrás. Atravesó los corredores vacíos con la cabeza llena de blancura inmaculada. Por poco se saltó su clase. Entró cuando todos los alumnos estaban ya sentados –desde hacía rato– y sobrevivió a la mirada de su profesora. Se sentó en una de las dos mesas libres que encontró, en un lado de la clase. La maestra, de cabellos rubio ceniza y mirada de taladro, optó por el silencio, y continuó su charla sobre lo importante que era aprovechar el curso que se avecinaba, y otros etcéteras que no importan en esta historia.
El muchacho, desde su asiento, alejado de la mujer y su mirada, buscó con la suya una cabeza de rizos cobrizos con la cara de Nayeli. Nada. Ese otro pupitre libre sería el suyo. ¿Dónde estaría?
La clase y la conferencia se alargaron. Y cuando ambas llegaron a su fin, y la profesora se dispuso a salir para ir a otra y dejarle esa a otro infortunado, se cruzó con ella. Y con sus rizos de cobre. Apenas se traspusieron una mirada. La de Nayeli enojada. La de la profesora piadosa.
Le dio la espalda a la instructora, y se sentó, como si fuera natural llegar a esa hora, en la silla que no había sido ocupada. Estaba en su mundo.
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Lun Ago 25, 2008 8:51 pm

Sí, Sílfide, a mí me da la sensación de que Víctor es un poco ambicioso, pero casi no lo conozco aún, así que... Pero aún así, me cae bien.
Ahora mismo, estoy dándole vueltas a la enfermedad de Nayeli.

Rose parece que tiene muchas ganas de ser madre y de hacerlo bien, pero a penas ha salido, así que tampoco puedo saber cómo es del todo...
En serio, con esta historia, cada vez que pienso en el blanco, se vuelve más blanco aún(no sé si me explico)... no sé, se me antoja brillante, luminoso, casi que daña la vista de lo blanco que es...
A mí Nayeli me parece misteriosa, muy a su aire, no sé, como si no le importase lo que piensan los demás de ella...
Yo sigo pensando qué pueden ser los Búhos de Cristal como para ser tan malo que alguien vaya a verlos...
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Miér Ago 27, 2008 4:27 pm

Sigo un poquillo...

- - -

Las clases acabaron sin ninguna novedad relevante aquí. Cuando René iba a salir, frustrado porque no había tenido ocasión de conversar con Nayeli, ella le llamó.

–¿Te importa si te quito tiempo del descanso para hablar contigo?
La forma de pedirlo fue extraña, pero él aceptó, intrigado por lo que quería decirle. No sabía la razón, pero le alegrara de alguna forma que quisiera hablar con él. Sentía como si la hubiera conocido antes.
Antes de todo esto.

Se sentaron apoyados en el muro. Blanco, a lo que la muchacha no hizo mención, como si estuviera acostumbrada, mas René notó, o tal vez quiso notar, que estaba dolida.
–¿De qué querías hablarme? –quiso saber.
Hubo una pausa extraña, en la que ninguno pensó nada. Ella sacó algo de la bolsa en la que él creía que llevaba la comida. Una caja. Una caja de aspecto antiguo, de algo parecido al bronce envejecido, con pequeños adornos de plata. Y un zafiro. Bueno, el chico quiso imaginar que era un zafiro, pero podía no serlo. Sin embargo, brillaba como todas las piedras preciosas hubieran deseado brillar, si no fueran sólo piedras. Era muy hermosa. Entonces, Nayeli la abrió. Él, en ningún momento había imaginado lo que había dentro.
El interior de la caja se llenó de luz. Un brillo plateado se derramaba por los bordes, y jugaba con jirones de sombras indefinidas. Cuando la chica sacó el objeto, un extraño fulgor estalló entre sus manos. En cuanto los ojos de René se acostumbraron a la luminosidad que desprendía, vislumbró que tenía forma cilíndrica, se parecía mucho a un catalejo. Era de plata, de una plata pura y limpia, a eso se debía el resplandor. Tenía grabados de dibujos imprecisos, que creaban un extraño efecto óptico: formaban la silueta de un búho. Nayeli disimuló un poco su brillo con las manos, y se lo tendió. Por alguna razón, él se sentía receloso a tocarlo. Le cautivaba, sí. Pero al mismo tiempo, le repelía, su mente se contradecía a sí misma. Ella lo entendió, sin palabras, y volvió a guardarlo en la caja.
Un breve silencio, de nuevo, blanco como el muro.
–Te suena, ¿verdad?
Le leyó el pensamiento.
–No podría asegurarlo. Pero creo que ya lo he vivido.
–No es la primera vez que lo ves. –dijo, como de tránsito, ocultando su rostro tras su cabello.
–Por favor. –pidió él. –Explícame todo esto.
No respondió, al principio. René tampoco creyó que fuera a hacerlo, al principio. Pero luego ambos cambiaron de idea. Ella pensó que era lo justo. Él, la vio abrir los labios.
–Es un calidoscopio. Sirve para ver aquello que no quieres ver.
–No lo entiendo. –se escuchó decir.
–Sí lo entiendes. Pero no quieres saberlo. ¿Ves? Igual que el calidoscopio. Al principio, dirías que no quieres ver lo que te muestra, por miedo a averiguar lo que ya sabes, pero no quieres saber. Sin embargo, es la única forma de quitarte la venda de los ojos.

La miró perplejo. Algo hizo empezaba a girar en su cabeza, pero…
–Sigo sin entender.
–Ya lo harás.
–¿Qué son los búhos de cristal? –preguntó René, después de un rato sin saber cómo abordar el tema.
–¿Qué te sugiere?
Parecía hallar diversión en evadir preguntas.
–¿Figuritas de pájaros con ojos desmesuradamente grandes en las estanterías de algún excéntrico?
Nayeli rió la gracia.
–Tienes mucha imaginación.
Como tantas otras cosas, René nunca averiguó si estaba hablando en serio o era uno de sus trillados sarcasmos.
–Dime, chica lista, ¿qué son entonces?
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Vie Ago 29, 2008 7:08 pm

Se me está ocurriendo que de pequeño, René hubiese visto el calidoscopio, pero no sé... Me gusta los comentarios que hacen, por ej:

Citación :
–¿Qué te sugiere?
Citación :
–¿Figuritas de pájaros con ojos desmesuradamente grandes en las estanterías de algún excéntrico?
o...
Citación :
–Dime, chica lista, ¿qué son entonces?

Me gusta lo poco que ha salido de la personalidad de Nayeli, no sé muy bien por qué, pero me gusta...
El calidoscopio tiene algo que ver con los búhos... ¿no? es decir, tiene algo que ver, ¿no?... ¿Qué es lo que pueden hacer unos inofensivos búhos para aterrar tanto? ¿O qué esconden? ¿Un secreto o algo así? ¿O no son búhos de verdad de color de cristal?(es que estoy confundida en esa parte, no estoy segura de que sean animales transparentes, si no que son búhos normales que esconden un secreto, como el uso del calidoscopio...) scratch?

Ah, creo que te he visto un fallito:
Citación :
No sabía la razón, pero le alegrara(es en vez de r una b? es que no estoy segura de que quisieses poner esto o... bueno, yo te lo señalo...) de alguna forma que quisiera hablar con él.
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Sáb Ago 30, 2008 2:35 am

Ya me di cuenta de ese fallo al releerlo ahora, voy a corregirlo.

El calidoscopio sí tiene mucho que ver con los búhos de cristal, y... tengo que callarme, que al final termino haciendo spoilers de mis propias historias, que me conozco.

- - -

–No lo sé. Por eso preguntaba. –pero añadió, al ver la mirada asesina del muchacho– Quizás... Tú sabes algo, pero no lo recuerdas.

–…Por eso has traído el calidoscopio. –dedujo.
–Probablemente.
René hizo una mueca.
–Odio esas respuestas. Además ¿qué quieres que sepa yo?
–Depende –y le dirigió una sorprendente mirada curiosa, incluso anhelante–. ¿A quién has perdido, René?
Era una pregunta tan extraña que a él le dio por sonreír. Lo pensó un largo rato.
–¿A quién has perdido? Cuando sepas responder a mi pregunta, te daré la respuesta a la tuya.
–Las cosas no funcionan así.
–Siempre depende de qué cosas. Estas sí.

Otro silencio. Para ellos, el tiempo comenzó a dividirse así, en silencios y palabras. En ratos y momentos. Los segundos carecen de sentido cuando encuentras misterios que te distraen. Como el muro.
–¿Qué ha pasado con el muro? –preguntó René cambiando de tema.
–¿Qué muro?
–Podrías contestar a algo algún día. Estaría bien. –alzó los ojos al cielo.
–Ha pasado lo de todos los años. Lo han repintado, ¿qué iba a pasar?
–¿Lo pintas todos los años? –su incertidumbre era tan obvia que provocó una inexplicable sonrisa de añoranza en su compañera– ¿Y no te expulsan?
Rió de nuevo, con la risa quebrada.

–Ni me lo mencionan. Si fuera otra persona… Pero yo soy un espectro en los pasillos. Puedo saltarme las clases, porque me hacen el mismo caso esté o no. Puedo desaparecer y reaparecer cuando me apetezca. Si pinto el muro cada año es para que, como mínimo, me lo recriminen, me castiguen. Jamás pasará eso. No soy más que un fantasma del que el instituto no se responsabiliza. –confesó, para arrepentirse inmediatamente después. No debería sincerarse con tanta facilidad.

Volvía a esconderse tras sus rizos. René sintió una punzada. La soledad de ser invisible le era familiar. Las clases pasaron. No podía concentrarse. Miraba por la ventana distraídamente. Y entonces fue cuando reparó en aquella muchacha.

Tenía el cabello rubio ceniza, y esporádicos mechones negros. Los ojos llenos de rabia, lágrimas y color de regaliz. Botines marrones, vaqueros y camisola azul oscura. Puños apretados. No se movía. Allí, inmóvil, vulnerable. Una figura fantasmal que miraba hacia la ventana de la clase. De su clase.
René procuró desviar la mirada. Varias veces más la vio. No se había movido. Permaneció allí hasta que la estampida de alumnos salió corriendo de la entrada, provocando terremotos.
Todos la miraron, algunos se detuvieron, pero únicamente René se acercó a ella. Parecía hecha de vidrio. La figura giró la cabeza, entristecida. Le reconocía, era el chico que le lanzaba miradas furtivas cargadas de fisgona curiosidad. En ese momento, se dio cuenta de su desnutrición. Era muy escuálida, parecía que una simple brisa podría elevarla del sitio. Que podría romperla el más ligero roce. No llegaba a parecer enferma, como tantas otras, pero rayaba peligrosamente el límite.
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Sáb Ago 30, 2008 12:37 pm

Siempre, siempre, me pasa lo mismo. Veo un cacho largo de tu histo, me da pereza, y cuando me lo leo por fin, pido a gritos otro que sé que me va a pasar lo mismo.
La declaración de ser fantasmal, que aunque pinte el muro y no asiste a las clases nadie se da cuenta, estaba tan bien escrito que yo también he notado esa punzada. ¿Cómo lo consigues?
Y esa chica....realmente, me ha parecido verla ahí, con los ojos llenos de rabia y los puños apretados. Pero sobretodo, te has sobrepasado con este trozo.

Citación :
Era muy escuálida, parecía que una simple brisa podría elevarla del sitio. Que podría romperla el más ligero roce. No llegaba a parecer enferma, como tantas otras, pero rayaba peligrosamente el límite.
Es lo que más me ha gustado, es...no sé, algo indescifrable que me ha provocado. Y esto...

Citación :
–¿Figuritas de pájaros con ojos desmesuradamente grandes en las estanterías de algún excéntrico?
Pues la verdad que cómo me los imaginaba yo se acercaba un poco a eso. Sólo que tallados con el mayor esmero y un brillo arcoiris en los ojos.

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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Sáb Ago 30, 2008 2:17 pm

Lo que más me ha impactado ha sido la chica que estaba tras la ventana, estoy un poco como Sílfide, me he imaginado a la chica como si realmente estuviera, no sé, como si yo la viese... no sé cómo explicarlo... Pero, ¿por qué estaba así esa chica? ¿Miraba algo que no le gustaba? ¿Le ha pasado algo?

Pobre René, no sé, le preguntan por algo que no recuerda y le contesta con preguntas o frases misteriosas...

Citación :
–Siempre depende de qué cosas. Estas sí.

La impresión que tengo de Nayeli es que es callada, misteriosa, que no habla mucho por hablar si no confía en alguien o si no le cae bien, no sé, también me la imagino certera, tal vez por la forma segura que responde a cada cosa... no sé... pero bueno, puede ser erróneo el carácter con el que me la imagino, aún supongo que me quedará mucho por saber de ella...
Citación :

confesó, para arrepentirse inmediatamente después. No debería sincerarse con tanta facilidad.
Con esto es con lo que creo que es insegura y quiere aparentar seguridad, así que estoy liada, tengo ganas de saber cómo es más a fondo...
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Sáb Ago 30, 2008 3:31 pm

Seguramente debería publicar los trozos más cortos, pero es que llevo mucho de esta historia y me parece que si corto antes lo hago mal, como si no supiera dejarlo en un buen sitio, así que siempre termino poniendo mucho, lo siento. Embarassed De todas formas, entiendo que te de pereza, a mi casi siempre me pasa lo mismo, y cuando leo algo luego quiero más.

Yo tampoco sé muy bien si Nayeli es segura o insegura. Supongo que si no lo sé yo, que la he creado, es un gran problema, pero en fin xD. Creo que ella está segura, pero ha sido a base de meter la pata y no saber cómo actuar frente a otras personas, y por eso ha decidido no darle más importancia. Sin embargo, se considera y es torpe al hablar con los demás, sólo que no lo parece porque sabe disimular muy bien. Además, también es el hecho de que haberse encontrado con René le pone nerviosa, ya que no sabe si confiar o no en él, por eso confiesa cosas y luego cree que no debería haberlo hecho.
Me tengo que callar, pero ya Mad
Por cierto, ¿entonces les ha parecido bien la descripción del nuevo personaje? creo que es un poco simple, y tendría que mejorarla de alguna forma scratch

Bueno, vuelvo a actualizar. Creo que me he vuelto a pasar, pero de todas formas es casi todo dialogo, así que espero que no se haga muy pesado.

- - -

– ¿Cómo te llamas? –se atrevió a preguntar.
–Suzanne. –contestó sin prestarle mucha atención.
– ¿Qué haces ahí?
Le miró de nuevo. Su mirada negra se preguntaba qué querría, molesta.
–Esperar. –susurró Suzanne.
– ¿A qué?
Su mirada se tornó penetrante.
–Eres realmente irritante. –dijo con voz encharcada, ahogada por los sollozos.
–Es que resulta extraño verte ahí parada desde esta mañana. Tienes mucho aguante. –bromeó. Quería saber qué hacía allí, de nuevo aquella curiosidad.
– ¿No sabes cerrar el pico?
Él rió, pensando que no era la primera vez que le decían eso.
– ¿Vas a dejarme con la duda en la cabeza? Mira que después no pego ojo.
– ¿Por qué iba a importarme tu insomnio? –espetó con desdén.
– Está bien –concedió René, encogiéndose de hombros–. Pero no me moveré de aquí.

Y era cierto que no se fue. Tampoco tenía demasiadas ganas de enfrentarse a su nuevo hogar. Además, René siempre fue más curioso de lo que le convenía.
Suzanne optó por dar media vuelta e irse. Caminó algunos segundos hasta que escuchó otros pasos tras los suyos.
–Realmente irritante. –repitió al darse la vuelta y verle siguiéndole. –Supongo que no tienes nada mejor que hacer.
–Has dado en el clavo.

Ella bufó, y continuó su camino fingiendo que no le importaba que la persiguiera. Siguieron caminando sin rumbo, hasta que se hartó de intentar librarse de él y cambió de táctica. Se sentó en el primer banco que encontró, cosa que sus pies agradecieron. El polizón hizo lo mismo.
– ¿Si te digo qué estaba haciendo allí te vas?
–Depende de si te crea o no.
Rezongó exasperada y rodó los ojos.
–Simplemente no podía entrar.
– ¿Por qué? –quiso saber René rápidamente.
–Porque es lo que quieren mis padres que haga.
Aquello le sorprendió, pero le pareció evidentemente absurdo.
– ¿Te has pasado todo el día de pie al sol para desobedecer a tus padres? Muy inteligente.
A Suzanne le entró un apremiante impulso de borrar aquella sonrisa satírica de su cara, pero se limitó a apartarse el flequillo de la frente con toda la dignidad de que disponía.
–No es por eso. –protestó fingiendo tranquilidad. –Simplemente… no podía entrar.
–Ya, claro. –ironizó René.
– ¡De verdad! –y añadió, en un vano intento de guardar algo de sobriedad. –De todos modos, ¿por qué tengo que darte explicaciones?
–Tú sabrás.
Se encogió de hombros.

Una ráfaga de viento hizo revolotear las hojas en el suelo. La expresión de Suzanne era la de aquellos que se han derrumbado en mitad del camino y no saben regresar a casa. Estaba cansada. René se sentía devorado por la curiosidad, aunque fuera cruel e irrespetuosa. También le conmovía la lástima, pero no era dado a mostrar la compasión, ya que creía que era humillante para aquellos que la provocan.

–Estoy harta. Sólo quiero que todo se detenga durante un segundo.
–Cuidado con lo que deseas.
La muchacha le aguijoneó con su mirada.
– ¿Sólo se te ocurre decir eso?
–Más o menos. También se me pasan otras cosas por la cabeza, pero no son más interesantes.
–Supongo que tendré que conformarme.
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Blessure Saignant Souffrí
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MensajeTema: Re: Búhos de Cristal   Dom Ago 31, 2008 11:02 pm

Por ahora Suzanne me cae bien, parece un poco borde, pero me gusta eso... Con este trozo he tenido una sonrisilla, es que me hacía gracia la forma en la que ella contestaba...
Si que tiene aguante René, nunca pensé que tuviese tanta curiosidad, hasta la siguió o.o...
Suzanne me parece casi tan misteriosa como Nayeli, me recuerda a ella en eso, pero me parece que tienen un carácter diferente, no sé, yo me imagino a Nayeli más dulce y a Suzanne un poco arisca, pero no me hagas caso, que no sé casi nada sobre ella aún.
Sobre la descripción en el otro trozo, a mí me ha parecido extraña, pero en el buen sentido, es decir, me he quedado un poco shock, no sé, me entraron ganas de saber qué hacía allí, por qué estaba así...
A mí no me importa que pongas mucho, se me hace corto al final, es que estoy aún como al principio un poco, tengo muchas ganas de que se resuelvan las preguntas sobre esta historia, me resulta misteriosa, y eso me gusta muchísimo.
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